La mirada clara y generosa que pudiera merecer el mundo no necesita siempre de altas atalayas, ni siquiera a veces de otro horizonte que el que logran tocar nuestras manos. Deseamos, pues, de la colección El Observatorio una ocasión cercana y ancha para mirar y acaso entender serenamente, lo mismo desde las nieblas encendidas del pensamiento o el arte que desde la obstinada humanidad de la historia, la política, la antropología o los viajes.
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